Veo que la mesa que está junto a la ventana está libre. La misma en la que nos sentamos en mayo. Le digo a Alex que me pida una infusión y una tarta de queso.
Avanzo rápido para que no me la quiten. Me gusta la vista. Se ve la plaza de la Catedral de Murcia.
Al lado están dos chicas, una enfrente de la otra charlando animadamente, y a su lado, un carro con un bebé.
Hace ruiditos.
Sonrío como un tonto.
La plaza tiene mucha animación para ser un miércoles de marzo. Hay gente sentada en la terraza y se ve a muchos niños con sus madres pasar. Imagino que camino de alguna extraescolar.
Veo que Alex viene muy despacio con la bandeja. "Se me cae el agua" me dice. Le han llenado las tazas hasta el borde.
Coloco la bandeja en la mesa con cuidado y se sienta. Le he dejado una silla libre con vistas a la plaza. Se sienta al lado del carro del bebé.
Mientras abro el papel con el roibos de manzana, el bebé empieza de nuevo a parlotear, Alex mira y se derrite.
"¿Es muy grande?" le pregunto.
"No, y es niña" me dice.
Miro por la ventana y veo a una niña, con pantalón de chándal y deportivas blancas con rayas azules de Adidas pasar de la mano de su abuela. O de una madre muy mayor.
En ese momento me acuerdo de Lola a su edad. Tenía unas zapatillas iguales, una sonrisa que iluminaba el mundo y una alegría que le nacía de dentro.
Me viene a la cabeza mi padre diciendo que esta etapa pasa muy rápido. Mi madre diciéndome: "crecen volando".
Y yo asintiendo y mirándoles con desdén.
El bebé vuelve a decir algo en su idioma.
Cuando Lola tenía dos años, Carol era un bebé.
Veo que Alex está disfrutando de su té, mirando por la ventana. Me acuerdo de que Lola hace 18 años la semana que viene y Carol va a cumplir 16.
Las chicas se están levantando. Se van.
Nos dejan sin los ruiditos del bebé.
Estoy a punto de decirles que crecen muy rápido.


Precioso Manu!😘😘
Muchas gracias Cheles ¡Qué alegría verte por aquí! Un beso muy grande