Alex dejó su trabajo para venir a trabajar conmigo.
Unimos fuerzas: ella es profe y yo me dedicaba a la magia. Pusimos en marcha Espectáculos Educativos con mucha ilusión.
Unos meses más tarde, con varios espectáculos creados y nuestros primeros colegios contentos, empezamos a ver que la idea funcionaba. Había profesoras y directores que nos lo decían sin rodeos.
Una mañana de 2018 estábamos en la entreplanta de la nave industrial donde teníamos la oficina. Alex estaba respondiendo alguna llamada y yo estaba ultimando detalles de El Viajero de Libros, uno de los últimos espectáculos que habíamos creado juntos.
Cada vez que sonaba el teléfono nos mirábamos con una expresión de emoción. "Venga, cógelo, a ver si es otro cole" le decía yo siempre.
En este caso era Juanjo, un agente que nos ofrecía actuaciones en ayuntamientos de vez en cuando. Nos dice: "¿Os habéis enterado? Han sacado una ley que os prohíbe hacer vuestro trabajo".
Justo el año que invertimos más de diez mil euros en crear dos nuevos espectáculos.
De repente parece que el día se ha nublado. Llamamos a un cuentacuentos que conocemos y que se mueve también por colegios. Él sí conoce la norma. Parece tranquilo. Nos dice que lleva más de un año publicada.
¿Y qué es lo que prohíbe?
Es una norma que dice que nadie externo a un colegio puede ir a realizar una actividad que suponga un coste para los alumnos en horario escolar.
Suena lógico. Y lo entiendo.
Hasta que te encuentras con directores como Emilio, de una zona un poco deprimida de Leganés que nos confiesa que le da igual. Que la única forma que tiene de traer espectáculos y algo de cultura a sus alumnos es con empresas como la nuestra que vamos a los centros.
"Qué me van a hacer, meterme en la cárcel"
En la cárcel creo que no está, pero lo cierto es que ya hace un par de años que no nos llama. Así que imagino que debieron darle un toque.
La mayoría de sus alumnos tienen una situación económica delicada en casa. Si pide 4 euros a las familias, no le supone mucho esfuerzo, pero no puede pedir 15€ porque nadie se apuntaría. Eso es lo que le costaría llevar a sus alumnos en autobús a ver un espectáculo fuera.
Son colegios que ni se plantean proponer a las familias excursiones de 30€ como la visita a una granja escuela.
Pero podrían llevar la granja escuela al colegio, hay empresas que lo hacen, y eso sí lo podrían asumir las familias.
Con esta ley, los alumnos del colegio de Emilio posiblemente se queden sin actividades.
No es el único. Hemos conocido a otros directores y a otras profesoras que nos cuentan que no lo entienden.
Nos dicen que es la manera más económica y sencilla de llevar actividades al colegio.
Pero hubo quejas. Quejas de padres y madres que consideran que las actividades deben ser gratuitas.
El año pasado nos cancelaron, días antes, una actividad programada en un colegio por la queja de un padre. Nos lo dijo la profesora que nos contrató. Estaba entre apurada y enfadada.
Esta es la situación, no la queja. Porque desde que leí al Mago Moore decir que está en ayuno de quejas, le he robado la expresión.
Yo he ido a inspección, en educación, a hablar con el responsable y explicarle qué es lo que hacemos y porqué creemos que la ley es un error.
Me remitió al Consejero de Educación, al que también escribí dos veces.
Me dijo que había lentejas.
Esta misma mañana una profe nos ha dicho: "Este es el último año que podemos hacer el espectáculo en el colegio, ya me han advertido".
Así que esta es la situación: Nos prohíben trabajar en los colegios públicos de la Comunidad de Madrid.
Hay formas de rodear la ley. Hay colegios que ya saben cómo. Hay profesoras que nos preguntan, y les podemos ofrecer una solución. Y no es nada ilegal. Pero ya no es tan fácil como antes. ¿Algo lo es?
¿Y lo que hago yo?
Hoy escribir. Contártelo, para que lo sepas.
No todo es tan bonito como se nos ve en redes a veces.
Y seguir aprendiendo, evolucionar, o pivotar, como dicen ahora.
De momento seguimos haciendo espectáculos. Nos levantamos con ilusión cada mañana. Los niños quedan contentos y es raro el día que las profesoras no nos felicitan.
Ya nos hemos creído que lo hacemos bien. Que somos buenos. Alex dice que los mejores.
Pero estamos izando una vela, una pequeña, de momento.
A ver si coge algo de viento.
Si no, cogeremos los remos.

