Estoy a punto de entrar en La Casa del Libro de Gran Vía, en Madrid. Igual hace más de 20 años que no voy.
Antes de entrar me giro para ver si sigue la parada del 1. Lo solía coger a veces enfrente de casa y en apenas 10 minutos llegaba aquí.
Hubo una época en la que solía venir mucho.
Estoy con Alex y con mi madre; mi madre tuvo revisión del cardiólogo por la mañana y Alex tiene que ir a su revisión del audífono a las 17:00. Son las 15:38.
Atravieso la puerta y sonrío, no puedo dejar de mirar a todos lados. Hay estanterías y libros por todas partes.
Después de unos segundos empiezo a fijar la mirada y me llama la atención una estantería en la que pone: "Libros que inspiran".
Me acerco a verlos.
Sólo por el color y el diseño sé que el de arriba a la izquierda es El camino del artista de Julia Cameron. Lo he leído varias veces y he hecho las páginas matutinas durante más de un año.
Paseo la mirada y me doy cuenta de que me he leído casi todos. Dale Carnegie, Joe Dispenza, Carl Newport, Marian Rojas, Daniel Kahneman.
Me quedo quieto y sigo: Ikigai, El poder del ahora, La psicología del dinero, El sutil arte de que (casi todo) te importe una mierda...
Sigo en el mismo sitio. Ya no sonrío. La mochila que llevo me empieza a molestar en el hombro y tengo que ajustármela.
El año pasado leí setenta y ocho.
He leído libros sobre claridad.
Sobre encontrar tu camino.
Sobre vivir con intención.
Y aquí estoy, mirando otra estantería.
Subo a la primera planta, siempre me gusta ver los libros de cine y fotografía. De los que me interesan, tengo todos. O leídos, o pendientes en casa.
Y en la segunda planta me pasa lo mismo con la estantería donde están los libros destacados de filosofía, empresa, crecimiento personal y psicología.
Ahora paseo un poco más rápido por la planta. Apenas me paro y no apunto ningún título.
Miro el reloj, son las 16:00.
Tenemos que irnos.

